lunes, 21 de agosto de 2006
Por la boca muere el pez
Bueno, niños y niñas, pues después de la ilusión óptica que supone el relato de las primeras horas de lo que fue mi matromonio express, y a petición popular, sigamos con lo que fueron los dias posteriores y comprobemos, una vez más, lo rápido que puede dar la vuelta la tortilla. AVISO: EL POST DE HOY ES MUY LARGO

Ayer por la tarde volvía a Munich en un avión de Lufthansa, muerta de frio por el aire acondicionado y el sinsabor de dejar atrás algo que aún no sabía bien cómo calificar. Tras conseguir una manta y ponerme el MP3 Player para abstraerme del mundo a mi alrededor y el ruido de los motores, por fin conseguí dormirme hasta que, como siempre, el carrito de las bebidas me despertó y me fué imposible volver a dormir.

Como alternativa, por fin me decidí a sacar las manitas de debajo de la manta para echarle un vistazo al periódico que, por estar en la fila 5, había conseguido pillar. Como en una broma del destino, en una primera
hojeada me encuentro dos cosas curiosas: la viñeta de Forges y el articulo de Elvira Lindo. El primero os lo pongo en “afotito” y el artículo de Elvira Lindo titulado “Sermones” habla de los refranes españoles, especialmente sobre el de “Dime de qué presumes y te diré de lo que careces” .... bueno, pues nada más indicado para comentar mis vida marital con Maldon. En ese momento decidí no seguir leyendo el periódico, por lo que me pudiera encontrar.

Lo cierto es que el señor se cubrió de “gloria” (???) en nuestras múltiples y larguísimas conversaciones telefónica previas a nuestro encuentro. No es que sea yo demasiada partidaria de la modestia, pero una cosa
es concederse a sí mismo alguna licencia en aspectos más o menos subjetivos o díficilmente ponderables y otra cosa muy distinta es describirse completamente diferente de como después eres, más sabiendo que en pocos días estaré allí y podré darme cuenta con mis propios ojos y sentidos corporales de eso: de que por la boca muere el pez.

El caso es que mi señor esposo, aparte de ser un guarro redomado (tenía una casa que parecia una pocilga), resultó ser una persona en ocasiones mal educado, desconsiderado y rácano. No tengo nada en contra de la
liberación femenina y no se me caen los anillos ni ninguna otra cosa por pagar una cena, dos o las que hagan falta, pero si alguien te dice que te va a llevar a un sitio a cenar, pide la cena y dispone todo, no es de esperara que se haga el orejas a la hora de pagar la cuenta. Al menos se podría haber ofrecido a pagar la mitad ... o la del supermercado! Pero bueno, eso es lo de menos.

Por no hablar de las proezas sexuales de las que se vanagloriaba ... hay que ser “pringao” para ir dándoselas de máquina sexual de un apetito continuo cuando sabes fehacientemente que, además de tenerla muy
pequeña, aquello no hay manera de levantarlo ... o al menos de mantenerlo durante un tiempo prudencial ... en fin, eso: un ‘PRINGAO’. Mejor dicho: un PRINGAO CON UN MICROPENE!

Ah! Queridos “miembros” del sexo masculino: no penséis que es demasiado pronto para una visita al Urólogo. Ya sabemos todos que no es un plato de buen gusto (el ginecólogo tampoco lo es y las mujeres vamos al menos una vez al año). Todos pensábamos que la amenaza de la próstata comienza a cernirse sobre vuestras cabezas (sobre ambas) a partir de los 45 .... pues no, doy fe que a los 40 también es posible padecer sus efectos, así que por el bien de los miembros y las correspondientes “miembras”, ¡venga esa visita a tu amigo el urólogo!!!

Así con todo, lo que más me ha molestado de él no ha sido nada de lo anteriormente relatado, sino si pasividad y su indiferencia en algunos momentos: es triste meterse en la cama el cuarto día de matrimonio a las 10 de la noche, con lencería especialmente comprada para la ocasión y oliendo a un perfume sugerente y que tu partenaire se pase los minutos previos a empezar a roncar leyendo un libro con la retransmisión radiofónica del partido España-Islandia de fondo.

Sus inhumanos ronquidos y lo absurdo de la situación me impedían conciliar el sueño. Yo dedicaba mi vigilia a observar cómo el angelito dormía a pierna suelta y a buscar la cámara oculta que de seguro estaba grabando semejante despropósito para emitirlo a modo de Gran Hermano Marital. No había nada que le despertara, ni siquiera las intencionadas maniobras de los primeros días .... en fin, mejor me callo que, insatisfecha y todo, sigo siendo una señora, jajaja !!!

Las horas pasaban entre duermevelas y yo intentaba ocuparlo buscando motivos por los que seguir agotando el tiempo de nuestro pactado matrimonio. Razones por las que quedarme un día más. Tácticas para recavar su atención y hacer que lo que pusieran en la radio o en la tele le interesara menos que una conversación (u otras cosas de parejas) conmigo ... Motivos para no levantarme en aquel momento, hacer la maleta y dejarle
una nota que leyera a la mañana siguiente, al tiempo que oía cualquier problema de la programación de la Cadena SER que ha configurado la banda sonora de nuestra convivencia (en lugar de todas aquellas musiquillas estupendas que tenía yo preparadas) ...

Especulaba con la posibilidad de entrar en el Libro Guiness de los Records. Al fin y al cabo, habíamos llegado a la rutina típica de un matromonio de 10 o 20 años en un tiempo record de 3 o 4 días ... Cuando en una de estas veces me desperté oyendo “sus ronquidos” featuring “El Larguero” pensé que podría vender la historia para una película de cine del absurdo ... Después llegó el “Hablar por hablar” y hasta pensé en llamar y contar mi historia, pero me pareció demasiado patético.

Semejante menú de 5 tenedores de mi cocinero no podría ser rematado más que con un postre extraordinario: su reacción cuando por enésima vez le dije que me estaba cansando de su falta de atención, de su indeiferencia y de que se tirara leyendo dos horas un viernes por la noche cuando yo estaba sentada en el sofá con él muerta del aburrimiento. Su reacción fue exactamente NINGUNA, de modo que me levanté, hice las maletas y le dije que me iba. No quiso ni siquiera levantar la vista del televisor para decirme adios ...

Y esa es la forma que él tenía de entender aquella promesa de “te haré la reina de todas las mujeres” ... hay que ver qué interpretaciones más libres tienen algunos del lenguaje ... debe ser que como lee tanto, ha creado su propios recursos lingüísticos.

En fin, que divorciada antes que descasada, no pudimos esperar a que Lufthansa nos separara. Me gustaría poder decir aquello de “se nos rompió el amor de tanto usuarlo” ... pero mentiría. Me llevo de recuerdo el
buen sabor de boca que me dejaron las milhojas de crema que me hizo durante los días felices de unión, combinado con el mal sabor de boca de su inmadurez y su indiferencia. Eso y una mordedura de su perra loca, cagona y expendedora de pelos, que me dejará una “bonita marca” en la mano derecha que hará que tarde aún más en olvidar este fugaz y esperpéntico cambio de estado civil.

Menos mal que, una vez más, los amigos estuvieron a mano para echar una idem. Tanto los de siempre (tengo una pelirroja que vale un Potosí) como los virtuales (niño, el Bósforo de Almasif tendrá que esperar para la
siguiente convocatoria de la Ingeniería esa que tenemos a medias o “a pachas”, pero gracias por la BSO y por la sonrisa que me regaló tu llamada a las 3 de la madrugada, me hacía falta) y al final hicieron de mi estancia en Madrid algo que mereciera la pena experimentar. Pero vamos, que de momento no me caso más veces, al menos en lo que va de año, jajaja

Y es que, como decía ayer Elvira Lindo .... dime de qué presumes y te diré de lo que careces
...
 
posted by Rita Peich at 8/21/2006 04:59:00 p. m. | Permalink | 40 comments