viernes, 31 de octubre de 2008
Mira que está lejos Japón ...
... que hay que viajar en avión. Y está más allá de China, que es lo mismo pero más grande y comen más arroz.

Qué buena la canción y qué grandes los Chanclas! lástima que no se haya vuelto a oir de ellos. Menos mal que de momento nos quedan losMojinos


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posted by Rita Peich at 10/31/2008 11:40:00 p. m. | Permalink | 3 comments
domingo, 26 de octubre de 2008
Japon is different (I)
Vaaaale, Vaaaale, ya sé que ya me vale y que hace mogollón de tiempo que no actualizo, pero después de las dos semanitas en Japón me ha hecho falta un tiempo de desconexión de las vacaciones (eso, gracias al piiiiiii de mi jefe y mis compañeros, sucedió a la media hora de entrar por la puerta de la oficina) y de vuelta a la rutina. Además, enfermedades y afecciones varias, aderezados con un toque de jet-lag, me han costado un poco de tiempo. Pero por fin estoy de vuelta y, espero, al pié del cañón.

Lo cierto es que me gusta tanto la ciudad en la que vivo que la vuelta no se hace tan dura (además tuve la suerte de volver a Munich en un día muy soleado, en el que el paseíto en bici al trabajo rodeado de hojas cayéndose de los árboles hacía que el retorno a "occidente" fuera hasta una delicia). Pero aún así, con gusto me hubiera quedado una semanita más disfrutando de Japón y, sobre todo, de lo curiosos que son los japoneses

Muchos han sido los que me han preguntado por las anécdotas del viaje (que han sido muchos) y los intríngulis de tan exótico país. Sería imposible contar todas las impresiones, pero sí que podría señalar un par de escentricidades que me ha llamado la atención de los japonesitos/as. A saber:


LOS TAXIS

En principio, visto lo visto durante estas dos semanas, cualquier coche es suceptible de ser un taxi. Esto es, no hay un color o distintivo especial que los caracterice. Solo el típico rótulo luminoso con la palabra "TAXI" te indica que se trata de un "pelas". Algunas veces reconoces que pertenecen a una empresa determinada. Tal es el caso de los empresas que nos encontramos continuamente en Kioto. Yo la llamaba "empresa Trébol" o "empresa Corazón", en función del luminoso que mostraban en el techo.

Característica común a todas ellas, en cualquier parte de Japón, es la decoración, digna de la tésis universitarias de Interiorismo. Todo impuluto, lo que más llama la atención son esos tapetes de ganchillo al más puro estilo Lagartera, que recubre los asientos y, en casos extremos, hasta el taxímetro. El taxista, igual que educado que el resto de los japones, y con la misma idea de inglés (o sea, nula) que el resto de los japoneses, normalmente es un señor (con excepción de una única señora que vimos en las dos semanas allí), de mediana edad tirando a viejuno, perfectamente trajeado, con su corbata, su gorra de plato y, casi siempre, con guantes blancos.





LOS SEMÁFOROS
Los semáforos en sí no tienen ninguna particularidad a primera vista. Aparte de que están colocados al otro lado de la calle (dado que los japoneses circulan por la izquierda), siguen teniendo los mismos 3 colores, con los mismos 3 significados. Lo extraño es el sonido que hacen algunos cuando se pone en verde para los peatones.
Junto con los habituales sonidos de cuco y pollito, hay algunos que repiten una melodía lúgubre que después de haber escuchado 5 o 6 veces, te dan ganas de arrancarte la vida. Tal que así. He estado investigando un poco y resulta que es la versión CASIO PT10 de una canción tradicional japonesa llamada Tooryanse.
Esta foto no muestra ningún semáforo, pero sí una señal de tráfico imposible (más que nada porque está llena de "kanyis", una de las grafías japonesas) para señalizar los cruces). Mención aparte merecen los cruces de las grandes calles de Tokio, y los cables de la luz flotantes, pero eso lo dejo mejor para otro día
Sayonara baby!
 
posted by Rita Peich at 10/26/2008 01:25:00 p. m. | Permalink | 7 comments