miércoles, 2 de mayo de 2007
VADILLOS SIN FRONTERAS ó "La Familia y dos más"
Hay niños a los que les dicen que son adoptados y que los compraron a una familia de gitanos que pasaban con un carromato. A mí no me dijeron nunca semejante cosa, pero desde que tenía aproximadamente 5 o 6 años siempre me he sentido en cierta medida adoptada. No es que no tenga familia propia, sino que a la edad de 5 tiernas primaveras conocí a mi mejor amiga (colgadas ambas boca abajo en los columpios del parque). Aunque ella nunca lo recuerda, aún tengo grabada aquella primera conversación en la que yo intenté hacerme la lista y ella, con ese halo de sencillez y blanca palidez que ya por aquel entonces la invadía, me dió una lección de humidad e inteligencia demostrándome que no era yo la única niña del mundo que, con 5 años, sabía cuanto sumaban 12 + 12... en aquel mismo instante se convirtió oficialmente en "Lista Calixta" y yo empecé a intentar odiarla. A la sazón diré que, a día de hoy, aún no lo he conseguido.

En algún momento no demasiado posterior al despropísito matemático del parque, conocí a la familia de mi nueva amiga gafotas, (a la que, por cierto, y para mantenerla "en el economato", pasaremos a llamar Margot - los dos mejores pechos de Navarra). Para mí era toda una experiencia porque nunca había tenido contacto con una familia numerosa y su casa era muy divertida porque siempre estaba llena de gente y siempre pasaba algo.

A pesar de ser muchos (bueno, eran 5 hermanos, que tampoco eran como los de "La Familia y uno más", aquella peli de Pepe Isbert en la que Chencho se pierde en la Plaza Mayor ... "Chencho! Chenchooo!!!!"), siempre había mucha cordialidad. Claro que también había pequeñas movidas o esos momentos tensos entre hermanos pero, rompiendo todas las reglas de probabilidad y estadística, nada tenían que ver aquellas riñas con las guerras despiadadas que se montaban en mi casa, aunque éramos tres hermanos. Al menos, no creo que ninguno de ellos le clavara un tenedor a otro en el brazo, como hice yo con mi hermano. El caso es que poco a poco me fue infiltrando en esa casa, en aquella tintorería que tenían y donde pasábamos las tardes haciendo el bobo. Se fue convirtiendo, poco a poco, en mi segunda familia.

Años después, estando Margot y yo en COU, llegó el segundo infiltrado (Palíndrome, para el que no haya caído). Era algo novedoso y fresco, pero a veces "diferente" ... (la verdad: Palíndrome y yo, dos personajes pecualiares). Como él era el que llegó después, se puede decir que le llevo varios años de ventaja y se convierte en hermano pequeño de la familia postiza; esto es, en Chencho.

Durante los años de universidad no era raro vernos a los tres haciendo de nuevo el bobo en casa de la gran familia, o en la mia, o en la de Chencho. Después llegaría la excisión del trio, como las Trillizas de Julio Iglesias. Una se fue a Valencia, la otra se fue a Alemania y la tercera se quedó, pero a la vez se fue "pa'fuera", al mundo exterior. A pesar de que nos separaban muchos kilómetros, nunca hemos dejado de pisar aquella casa periódicamente. Los "Pás" (Pá y Má) cada vez nos trataban con más familiaridad, y no me extrañaría que en la próxima mantelería que borde Má, ponga dos servilletas más con sendas iniciales. Es el único trámite de regularización que nos queda :)

En todo este tiempo hemos sido testigos más o menos directos de los acontecimientos de esta familia nuestra de adopción. Somos como dos niños apadrinados, pero no me deja de llamar la atención la naturalidad con la que ellos asumen muchas veces que estemos allí dando el coñazo: en los cumpleaños, en los nacimientos de la tercera generación ... y, por supuesto, en los bodorrios. Esto último pasó hace poco. Al mayor de la segunda generación del clan le echaron el guante y pa'llá que fuimos Palíndrome y yo (sin pamela, eso sí). Vale que nos den cobijo en la casa y que nos traten como de la familia, pero es que nos pusieron en la misma mesa de la familia durante el banquete! como dos hermanos más .... los niños apradinados ... la verdad es que fue un detalle que nos llegó al alma y viene a confirmar que todos los esfuerzos serán pocos para intentar que nos sigan apadrinando (y no nos quiten las subvenciones, jejeje). Ahora Margot va a ser mamá, y todos estamos espectantes al nuevo churumbel y descubrir nuestra nueva relación con él. Para mí será mi sobrino aunque no lleve ninguno de mis apellidos, porque su madre es mi hermana y sus abuelos mis "pás".
Lo dicho, la Familia y dos más.
Gracias, familia
 
posted by Rita Peich at 5/02/2007 11:11:00 p. m. | Permalink | 8 comments