domingo, 9 de noviembre de 2008
Inopia D'Or, cuidad de vacaciones
Tengo un buen amigo que asegura que su padre vive en Los Cerros de Úbeda (también llamado "Ubeda Peaks", que es como más glamouroso), en una casa con vistas a un huerto de guindos, de donde nunca se ha caído.
También tengo una amiga que tiene su resideancia en un cortigo en pleno centro de los Mundos de Yuppie. Y el caso es que son cada vez más y más los que me doy cuenta que vivir en un universo completamente paralelo, y las conexiones entre sus mundos y el nuestro son simples hilos puntuales. No creo que la gente se mude a estos derroteros por ser paraísos fiscales, creo que más bien reside en la percepción de las cosas, o la falta de ellas.
A menudo me pregunto como puede haber gente tan distinta y con tan distintas vivencias, prioridades y expectativas de la misma realidad. Y muy probablemente sean ellos mucho más felices que los que reconocemos peligros o desventajas en la realidad que nos rodea o que está por llegar. Curiosamente, estas personas suelen ser más felices, o al menos eso es lo que a mí me parece.
Por eso, ahora que se habla tanto de los vuelos espaciales para turistas, ahora que parece que el mundo se nos ha quedado pequeño (aunque en mi lista de Top Ten Destinations hay muuuuchos más de 10), ahora que la globalización y los medios de transporte hacen factible lo imposible y aquello de "La vuelta al mundo en 80 días" se queda como alog irrisorio, creo que deberíamos abrir nuevas brechas en el sector turístico y proponer un nuevo catálogo de vacaciones. Como muestra, un botón y una cremallera





- Inopia City (es el pueblo de al lado de Ubeda-Hills) donde nadie se entera de nada y todo el mundo es mucho más feliz. Como Marina D'Or pero con más gusto, sin balnearios artificiales ni Anne Igatiburu. Viajes organizados con pensión completa en un hotel tan alto que uno por fin experimenta aquello de "estar en las nubes". Por fín podrá contestar a todas las preguntas de los anuncios de compresas, tipo "a qué huelen las cosas que no huelen" y gilipolleces similares. Eso sí, es necesario no tener vértigo ni miedo a las alturas, ya que la vuelta a la realidad, el domingo a eso de la media tarde, y en función de la meteorología, se realizará mediante "caída libre", siendo la ostia proporcional al nivel de felicidad indicado en la reserva de su estancia de relax de fin de semana.

- Excursión de fin de semana en la Acera de En Frente. Si usted siempre ha querido experimentar qué sienten siendo gay/lesbiana pero no se ha atrevido a dar el paso, hágase una escapadita sin compromiso para disfrutar de un par de días de relax y gusto al cuerpo en una bucólica casa rural de dos plantas en la Plaza Mayor de un mundo de color y fantasía, con un corral lleno de animales con mucha pluma y, como todo pueblo que se precie, con un hermoso pilón donde bajarse cuando sea menester. Un fin de semana de leather y camisas de leñador, disfrutando de gastronomía de la tierra a base de carne o pescado, según el gusto del consumidor, a ritmo de Camilo Sexto y Monica Naranjo.

Pues nada, después de estos desvaríos, creo que de momento yo me voy a montarme en el tren, Linea Morfeo Express, en un viaje que me llevará al Séptimo Sueño. A ver si me encuentro por allí con Darek o algún chulazo de la misma promoción que me dé un poco de tormento del bueno. Si alguien tiene más ideas para mi catálogo de vacaciones alternativas, que lo deje en un comment, se recompensará!

Os dejo una obsesión de los últimos días, una canción de esas que me comen por dntro y por fuera durante mucho tiempo. Me enamoré de ella desde que el otro día la canté en un karaoke casero. Pa que después digais que no os regalo




 
posted by Rita Peich at 11/09/2008 10:23:00 p. m. | Permalink | 5 comments